EL VALOR DE LA HUELLA DE CARBONO

Tengo serias dudas de que contar con una certificación ambiental a nivel organizacional consiga por sí sola que nuestros productos sean realmente más sostenibles. Y por supuesto de que el hecho de adquirirlos pueda suponer algún tipo de mejora ambiental para el comprador.

En realidad, para esta semana tenía pensado otro tema, pero lo dejaré para el próximo mes porque recientemente he podido contrastar algunas opiniones sobre las diferencias entre tipos de certificaciones y quería contarlo hoy aquí. El hecho es que el área de Ecotecnología y Soluciones Urbanas de Bilbao Ekintza, continuando con su actividad de generar valor para las empresas locales en materia ambiental, ha organizado esta semana unas ponencias sobre la implementación del cálculo de la huella de carbono en compañías de diferentes sectores. Agradezco desde aquí a Xabier Arruza y Nerea Ansuategui la invitación y el interés con el que han acometido el fomento de las políticas de mejora ambiental desde el Ayuntamiento de Bilbao.

Como decía, certificaciones tipo ISO14001, pueden evaluar cómo desempeñamos todas las funciones de nuestra organización sin incidir directamente en el impacto ambiental concreto de nuestros productos. El ejemplo lo tenemos en casa: En Grupo Intermedio hemos tenido esa certificación y nos ha ayudado a mejorar nuestras prácticas ambientales, pero a la hora de producir stands o eventos más sostenibles se quedaba tan corta que creemos que no era un reflejo fiel de nuestra apuesta por productos y servicios mejores mediante ecodiseño. Por ello apostamos por la ISO14006, que sí es específica de proyecto y sí permite que el cliente compre un producto ambientalmente mejor e incluirlo como acción de mejora ambiental propia.

Pero como comentaba en una de esas ponencias Asier Sopelana de Factor CO2, con los cálculos organizacionales de huella de carbono sí se puede avanzar en una dirección clara de acciones de mejora concreta. Siempre y cuando se complete el círculo y después del cálculo se trabaje intensamente en la reducción, luego se recalcule la huella para contrastar la mejora y finalmente se compensen las emisiones. Basado en el ciclo de vida, la huella es un dato específico de impacto ambiental de las acciones cotidianas de toda la empresa, a diferencia de los indicadores más genéricos de la ISO14001, por ejemplo.

Quizá por ello se empiezan a entrever acciones político-financieras para promocionar su uso y poder implantarlo como una variable objetiva de medición del impacto ambiental de las organizaciones. Desde abril de este año, en Reino Unido es obligatorio para las empresas que cotizan en el mercado de la Bolsa de Valores de Londres informar de sus emisiones de GEI (gases de efecto invernadero). En España, por su parte, existe un borrador de decreto ley de huella de carbono que se articularía como un listado de inclusión voluntaria de empresas. Se supone que aportará ventajas en aspectos de fiscalidad y en la tantas veces anunciada compra pública verde.

Esto último me hace pensar que es probable que el próximo mes escriba sobre el interés del mundo financiero en la huella de carbono, lo que inicialmente tenía pensado para hoy tendrá que esperar un poco más.

ARQUITECTURA NO TAN EFÍMERA

Hace unos años leí en una revista el dato del porcentaje que el recinto ferial de Ifema representaba en el total de basura generada por la ciudad de Madrid. El dato era espeluznante, tanto que consciente o inconscientemente lo borré de mi mente.

En muchas de las interesantes charlas que mi compañero Iker de la Fuente imparte en los eventos de nuestro sector, él sostiene que aunque resulte paradójico, dos conceptos en principio antagónicos como la sostenibilidad y la arquitectura efímera, no tienen porqué estar enfrentados.

Pero este artículo no va por ahí. O al menos no sólo por ahí.

No voy a limitarme a recordar las tres erres de Reducir, Reutilizar y Reciclar (a Iker le gusta añadir una cuarta de Reflexionar) como normas de actuación obligatorias a la hora de gestionar un proyecto de marketing presencial, en especial si el resto de acciones y mensajes promocionales de la empresa ensalzan el valor de la sostenibilidad y del compromiso con el medio ambiente.

El hecho de que la arquitectura ferial esté paulatinamente perdiendo su cualidad de efímera responde además a criterios puramente económicos. Los presupuestos cada vez son menores y nosotros debemos ofrecer a las empresas expositoras, en especial a las que acuden a más de una feria o evento al año, fórmulas que les permitan amortizar sus inversiones de manera más eficiente.

Algunos de nuestros clientes asisten a varios eventos al año; unos pocos superan la media docena de ferias anuales. Fabricarles, instalarles y sobre todo cobrarles cada año media docena de stands que van a ser destruidos una vez finalizada la Feria parece bastante descabellado. Más aún con los tiempos que corren.

Debemos entonces ser capaces de ofrecerles soluciones que les sirvan para varias ocasiones, para varios espacios, varias disposiciones e incluso varias necesidades. Se trata de agudizar el ingenio y diseñar esas soluciones que gracias a la re – utilización y al re – aprovechamiento, se adapten perfectamente a sus diferentes espacios, por muy diferentes que éstos sean y por muy distantes que estén en el planeta.

Recuerdo cuando le mostraba orgulloso a mi padre fotos de alguno de los stands que habíamos realizado y él me preguntaba “¿y con lo bonito que os ha quedado, luego se va todo a la basura?” Le solía responder que casi todo. Hoy le diría que apenas nada.

Arquitectura efímera sí, pero no tanto.

¿QUÉ ES UN STAND ECODISEÑADO?

¿Somos capaces de diferenciar un producto sostenible de otro que no lo es? ¿Tenemos la información y la formación adecuadas para poder hacerlo? ¿Un stand también puede ser un producto sostenible reconocible?

Si entre productos industriales equivalentes es complicado establecer una comparación válida del impacto ambiental causado, entre diferentes proyectos de arquitectura efímera, la tarea se convierte en una invitación a la huída. Como necesitamos comparar elementos similares entre si, podemos empezar dividiendo el stand en elementos habituales básicos: Suelo, paredes, iluminación/electricidad, soportes gráficos y mobiliario. Pero, como trataré de mostrar a continuación, esta división sólo es válida para la presentación y comparación de resultados, no para diseñar stands en base a impactos individualizados.

El Análisis de Ciclo de Vida (ACV) aporta los datos de impacto ambiental de todos los elementos presentes en cualquier producto o servicio, y es la herramienta científica básica para realizar un proyecto de ecodiseño. Utilizando programas de ACV se establecen las comparativas que permiten seleccionar las mejores opciones en cada etapa: obtención, producción, transporte, montaje, uso, desmontaje y fin de vida. En este punto es donde se debe tener una visión global para crear un proyecto de ecodiseño eficaz y no una suma de decisiones ambientales independientes, ya que todos los elementos del stand interactúan entre sí, generando unos en otros impactos ambientales que se deben prever. El profundo conocimiento del sector y de todos los detalles de cada proyecto por parte del ecodiseñador debe alertarle de los posibles efectos secundarios de las soluciones propuestas; y el apoyo del ACV integral del proyecto permite ver el impacto global generado por cada pequeño cambio.

Esta fase es la clave absoluta para lograr una mejora ambiental en cualquier nuevo producto, de hecho se estima que un 80% del impacto ambiental total de un producto se establece en la etapa de diseño. Las modificaciones bienintencionadas a lo largo del proyecto pueden suponer una reducción del impacto de ese elemento concreto pero aumentar al impacto global. Lo mejor es verlo con ejemplos:

–       El bambú es un material con un bajo impacto ambiental, pero si hay que traerlo desde Centroamérica o Asia, hay que calcular el impacto asociado a la fase de transporte y valorar el impacto real del uso de ese material en el lugar donde se va a desarrollar el proyecto.

–       El vinilo puede tener menor impacto que algunos soportes gráficos rígidos pero necesita un elemento sólido detrás con un acabado concreto para poder ser pegado en condiciones.

–       Las técnicas de unión sin elementos auxiliares, como puede ser el machihembrado, requieren un trabajo de producción (cortado de madera) con sus impactos asociados pero evitan el uso de tirafondos, del consumo eléctrico en la fase de montaje y facilitan enormemente la reutilización y la gestión de fin de vida.

Todas las soluciones que se nos puedan ocurrir en la fase de diseño tienen sus contrapartidas; el ecodiseño consiste en ponerlas en común con el objetivo de reducir el impacto total de todo el ciclo de vida del producto.

Conclusión: Los datos de los programas de ACV permiten establecer unidades de comparación entre stands como puede ser Kg de CO2 emitido por m2 de stand y una vez puestos en conocimiento de los asistentes a una feria se puede ver la mejora ambiental que aporta el ecodiseño al sector de la arquitectura efímera.

¿EL ECODISEÑO PERMITE REDUCIR COSTES?

Los dos principales obstáculos históricamente aducidos por los organizadores de eventos para no decantarse por una opción decididamente sostenible son el incremento del coste y la ausencia de alternativas atractivas.  Estamos ante:

a- Un problema real

b- Una idea preconcebida

 

En este texto de hoy me centraré en la cuestión económica y dejaré para una próxima reflexión la incidencia de la estética en la percepción de la sostenibilidad, pero seguro que al acabarlo somos capaces de elegir la respuesta correcta.

Tanto el organizador de eventos profesional como el departamento de comunicación de una compañía con actividad expositiva propia deben tener una estrategia de sostenibilidad de largo alcance que genere proyectos coherentes de forma natural. El problema surge cuando para cada acción se requiere una inversión masiva en horas de investigación y búsqueda de materiales y soluciones óptimas, teniendo en cuenta que la escasez de tiempo es el ingrediente indispensable de todo proyecto que se precie. Contar con un sistema de cálculo de impacto ambiental adaptado a las características del sector, que se pueda alimentar con soluciones y que garantice soluciones ambientales realmente válidas,  ahorra tiempo y dinero en las fases de diseño y conceptualización.

El ingenio y la creatividad son dos vías maravillosas para crear eventos mejores (ambientalmente, con mayor retorno económico, con mejor recuerdo en los asistentes…) pero, como en todos los ámbitos, contar con técnicas eficaces ayuda a plasmar las buenas ideas en buenas realidades. Las soluciones estructurales, esos engranajes invisibles que hacen que todo funcione, admiten metodologías de reutilización activa que no interfieren negativamente a la imagen final del evento. Los sectores donde el ecodiseño más se está desarrollando, fabricantes de EuP (productos que usan energía), potencian dos líneas donde hacer valer las mejoras de eficiencia energética: Producción más limpia (menos consumo energético en las fases productivas) y uso más sostenible (más horas de funcionamiento con menos consumo energético). La correcta aplicación de medidas en estas dos áreas permite a los fabricantes ahorros en su factura eléctrica y argumentos de venta ante el consumidor final. En el sector de la arquitectura efímera estos dos factores no son predominantes en el impacto ambiental por lo que la eficiencia debe buscarse en aspectos como la reutilización consciente, controlada y eficaz de los elementos constructivos.

Consciente: Utilizar elementos reutilizados ocultando su procedencia es un error, hay que dar valor ambiental a su uso ante el cliente y ante el asistente al evento.

Controlada: Diseñar elementos en función de un ciclo de utilizaciones real garantiza que funcionen correctamente a lo largo del tiempo. En cambio, recoger elementos sueltos de un evento porque han gustado no suele funcionar si no han sido diseñados con ese objetivo: se guardan eternamente a la espera de un proyecto en el que encajen, se dañan al desmontarlos, hay que preparar nuevos soportes, no se transportan ni almacenan adecuadamente, el formato no encaja con el siguiente evento…

Eficaz: Los ahorros en tiempo y dinero se suman al objetivo de mejora ambiental calculada y real.

Conclusión: La respuesta correcta es la B. Unas adecuadas técnicas de reutilización integradas en la metodología de ecodiseño consiguen mejorar la sostenibilidad ambiental y económica de las actividades feriales